Las características naturales del término
municipal de Portillo, influyen, de modo significativo,
la situación socioeconómica de la población.
En este sentido, motivado por los rasgos climáticos
en lo que a temperatura y precipitaciones se refiere,
además de por la configuración geomorfológica
del terreno, el municipio de Portillo, enmarcado genéricamente
en la denominada Tierra de Pinares, presenta unas características
claramente definidas.
El territorio del municipio de Portillo está
compartimentado en tres tipos de unidades fisiográficas
muy bien definidas: el páramo,
la campiña y las cuestas.
Páramo y campiñas son las que más
desarrollo superficial alcanzan y donde tienen lugar las
principales actividades económicas y productivas
del municipio, es decir, son los espacios útiles
por excelencia. Las cuestas, por su parte, que constituye
el nexo de unión entre las dos anteriores, tiene
un aprovechamiento más difícil y una extensión
menor, aunque posean una importante proyección
espacial y paisajística.
Lo cierto es que la geología y la litología
han tenido, y todavía hoy lo tienen, un papel destacado
en la vida y la economía de Portillo, una de cuyas
especialidades ha sido, desde antiguo, el aprovechamiento
de los recursos mineros contenidos en su territorio. En
este sentido, cabe destacar la tradición de sus
hornos de yeso o las alfarerías.
Pero es que, además, la geología y la
litología no sólo proporcionan recursos
de aprovechamiento directo, sino que también están
en la base de lo que son los paisajes agrícolas
y forestales del municipio, impensables si no se apoyaran
sobre un substrato caracterizado por rocas entre las que
destacan las calizas, gravas, arenas, arcillas, etc.
Como es lógico, estas especificidades litológicas
condicionan extraordinariamente el tipo de vegetación
de la zona. Y es que hablar de Portillo es hablar de pinares,
en diferentes variedades como piñonero
( pinus pinea -foto 5-), resinero
( pinus pinaster -foto 6-) o pinus halepensis.
La tradición oral cuenta que estos pinos fueron
concedidos por Felipe II como premio a las proezas de
guerra, lo cual nos da una idea de la antigüedad
de estos pinares, que sustituyeron el bosque de especies
quercíneas, que había constituido hasta
entonces la vegetación original de la zona. Lo
cierto es que son desconocidos los motivos por los que
desaparecieron estas especies, aunque aún hoy se
pueden encontrar, entre algunos pinos, variedades de encina,
quejigo o sabina albar,
y algunas especies arbustivas como tomillo,
lino, lavanda, espliego,
etc. Además de todo ello, existen vestigios de
bosque mediterráneo en el llamado Llano
de san Marugán y tomillares y aljerezales
en los suelos yesosos de las cuestas. Asociados a los
arroyos o humedales pueden verse pequeñas agrupaciones
de chopos. Pôr último, tanto
sobre determinados sectores de páramo, como en
cuestas y fondos del valle, abundan los árboles
frutales, particularmente los almendros.
Los de las cuestas, más visibles, ponen una nota
de color en el paisaje de enorme atractivo, sobre todo
en época de floración.
Por lo que a las características climáticas
se refiere, Portillo destaca por sus inviernos duros y
prolongados, veranos cortos y calurosos y primaveras y
otoños muy cortos. Las precipitaciones son escasas
e irregulares, concentradas fundamentalmente en otoño
y primavera.
Por lo que a la fauna se refiere, en la zona de páramo
aparecen especies como el conejo silvestre,
la liebre común, el zorro
común, ratones de campo
y culebrillas. Aunque no sea muy normal,
aparecen aves como la paloma, la tórtola,
la perdiz, la codorniz,
la avutarda, la garza real
o la lechuza campestre. Pero la importancia
faunística de la zona reside en las aves que, sobre
todo, aparecen en los pinares: rabilargo,
agateador común,
colirrojo real, herrerillo capuchino,
carbonero garrapinos y picopicapinos.
Está también representada la familia de
las rapaces, pudiendo aparecer en zonas de bosque de coníferas
el alcotán y el azor.
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