El Castillo
De origen muy remoto, ya se le menciona en las incursiones
árabes por Castilla en el siglo X, en su estructura
actual el castillo aparece a finales del siglo XIV y comienzos
del XV era un edificio gótico en poder de la familia
Sandoval.
En 1429 el castillo pertenece a Diego Gómez de
Sandoval, a quien le es confiscado éste en nombre
del rey Juan II de Castilla. El 11 de septiembre de 1438
Juan II se lo confía a Ruy Díaz de Mendoza,
si bien hay un intervalo de 1448 a 1452 en que pertenece
a D. Álvaro de Luna. El 30 de octubre de 1464 se
hace cargo del castillo Juan Pacheco como tutor del príncipe
y lo conserva hasta su muerte, el 4 de octubre de 1474,
si bien el rey Enrique IV se lo había cedido el
13 de mayo de 1466 a Rodrigo Alfonso de Pimentel quien
lo posee realmente. A partir de ese momento y hasta el
siglo XIX , en que pasa a la casa de Osuna, pertenecerá
a la familia Pimentel.
El castillo se compone de dos recintos defensivos separados
por un estrecho pasillo o liza de no más de 5 metros
en su parte más ancha. El recinto exterior, más
bajo, es de planta casi cuadrada de 50 metros de lado,
flanqueado por gruesos torreones cilíndricos en
sus esquinas y alguno intermedio.. En tres lados de este
recinto se abrían tres puertas defensivas por sendos
torreones con matacanes.
El recinto interior, más alto, tiene una planta
semejante al recinto exterior de 36 metros de lado, con
cubos circulares en sus esquinas, exceptoen una de ellas
donde se ubica la austera Torre de Homenaje, de 28 metros
de altura. En este segundo recinto se abre una puerta-arco
que, mediante trazo desenfilado y después de rebasar
un rastrillo y otros obstáculos, desemboca en el
patio de armas. A este patio daban los aposentos palaciales.
En el centro de este patio existe un famoso pozo que
alumbra agua a una profundidad de 30 metros, al fondo
del cual se llega mediante una escalera circular de 123
peldaños, original y única en su género,
que se desarrolla alrededor del perímetro del pozo
y desembocando, en distintos niveles, a tres cámaras
abovedadas de pequeñas dimensiones, con nichos
excavados en sus paredes y cuya misión se ignora.
La Torre de Homenaje, de 13 metros de lado y con muros
de más de 3 metros de espesor, posee una estancia
baja abovedada, con arcos fajones ojivales, que, según
la tradición, encerró en ella a D. Álvaro
de Luna poco antes de ajusticiarlo en Valladolid. Por
encima de ella existieron dos pisos más de madera,
hoy perdidos, y la Torre se cubre con magnífica
bóveda de crucería que ostenta las armas
atribuidas a Enrique IV o a la familia Sandoval, según
distintos autores.
La historia de este castillo es célebre más
que por sus hechos de guerra por sus prisioneros, ya que
fue prisión de Estado. Juan II, retenido en 1444
por los enemigos de Álvaro de Luna, escapó
mediante soborno a un guardián. También
nos relatan las crónicas de manera fugaz, la estancia
aquí como prisioneros temporales de D. Enrique,
hermano del Almirante D. Fabrique y de Suero de Quiñones
( el del Paso Honroso ), conspiradores del rey castellano.
Pero el último y más conocido preso, y al
que tras los hechos históricos han forjado la leyenda
en el castillo fue el propio Álvaro de Luna, mandado
prender por juan II y traído desde Burgos a Portillo.
De aquí y tras dos meses de estancia partió
a valladolid camino del patíbulo. En la mañana
del 2 de junio de 1453 ( fecha que se dacomo más
segura entre diferentes versiones de historiadores ) fue
decapitado, en la Plaza Mayor de Valladolid.
En 1945 el Histólogo D. Pío del Río
Hortega, natural de Portillo, dona el castillo de su propiedad
a la Universidad de Val